Cuando tenía aproximadamente unos 20 años y se me pasó por la cabeza el asunto del matrimonio, de los hijos, nunca pude prever la magnitud del significado de ser padre. Cuando ví por primera vez a mi hijo mayor Álvaro Paúl, sentí claramente el peso de la responsabilidad en mis hombros: "Soy papá, ahora se viene los bueno". Esto obviamente luego de la inmensa alegría y emoción de ver a mi retoño, a mi primogénito y besarlo y cargarlo.Años después al nacer mi hija Ana Paula y, ya con la experiencia y aprendizaje ganados, no es que fuera mas facil sino menos complicado y dramático el cuidar de mi bebita. Al cabo de los años vividos al lado de mis hijos y hoy que tienen 6 y 2 años respectivamente;
me doy cuenta del regalo que la vida me ha hecho, el ser padre de dos hermosos hijos, asi como de la enorme responsabilidad que tengo para con ellos. Nunca se termina de aprender de ellos, nunca se termina de enseñarles, corregirles, ayudarles, sentirse orgulloso con sus triunfos y llorar sus errores.
En una pelicula (Gladiator) escuché una frase que me impactó y que un padre le decía a su hijo: "Tus defectos como hijo, son mis errores como padre". Ruego a Dios no equivocarme en la crianza de mis hijos y que no tengan defectos y sean buenos ciudadanos y buenas personas.
Finalmente deseo terminar con una frase que espero decir al final de mis días: "Cumplí como padre y como persona, ahora puedo irme en paz"
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